Hace poco se desató una de esas polémicas que tanto me gusta seguir en las redes sociales, cuando Essena O’Neill, una «instagramer» australiana, decidió abandonar sus cuentas afirmando que «las redes sociales son falsas»  y que todo aquello que nos muestran las personas «bonitas» y «populares», que hacen de sus cuentas una forma ingreso para sustentarse, es falso y en el fondo son  infelices, solitarios y viven deprimidos.

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En una parte del vídeo donde explica por qué decidió abandonar las redes sociales, pide que apoyen su nuevo sitio web y que, si así lo desean, le pueden donar dinero y tiene una página disponible para esto. En otros vídeos comenta su deseo de crear franelas con ciertos slogan, escribir libros y pide que «por favor sigan difundiendo sus mensajes». Si tanto quiere ser real y vivir una vida real tiene que aprender que la gente real trabaja para pagarse las cuentas.

El tiempo dirá qué es lo que pretende lograr esta chica. Mucho ruido ha hecho y algunas personas, de manera absurda, están apoyando su «condena» a las «Redes Sociales» haciendo justamente uso de las mismas como plataformas de sus críticas. ¡Súper coherente! ¿no?… Sí, claro.

Queda evidenciado que el poder de las redes sociales hoy en día para transmitir un mensaje es increíblemente alto.

¿Las Redes Sociales tienen una cláusula que te obliga a ser perfecto?

¡Claro que no!

Essena O’neill hizo de sus perfiles en las redes sociales lo que ella quiso, cada quien decide qué hará de sus cuentas, sobre todo si van a generar ingresos de esto.

Nadie le obligó a ser perfecta, no existe una cláusula en la que le indicaron que debía tomar ese modo de llevar sus cuentas, fue su percepción de la vida y de lo que debía hacer para atraer personas le hicieron terminar forzando lo que mostraba a sus seguidores con tal de recibir lo que para ella la validación como persona a través de los  números de seguidores y likes.

Como todo en la vida, hay de todo y para todos. Hay gente buena y mala, gente falsa y gente real.

Essena O’neill y su Búsqueda de la «Realidad»

Essena O’neill está completamente errada en cuanto a su búsqueda de la «realidad» se refiere. En el vídeo donde explica por qué renunciaría a las redes sociales, solicita ayuda económica a quienes están viendo sus vídeos. Probablemente pronto se dará cuenta que la tenía «fácil» y había logrado un buen negocio, que solamente debía elegir mejor lo que hacía, los productos que promocionaba y listo.

Ella cree que dijo algo nuevo, que ninguno de nosotros sabemos que youtubers, instagramers, entre otros, promocionan productos, producen vídeos y fotos, etc. Cada quien elige a quienes seguir, consumismo el contenido que nos gusta y listo. Lamentablemente la mayoría de las personas prefieren seguir a gente superficial y hacer famoso a casi cualquiera.

A pesar de esto, las redes sociales no tienen que ser artificiales. Se puede lograr transmitir algo auténtico, inspirador y hermoso que ayude a cambiar la vida de la gente.  Existe mucha gente haciendo cosas que valen la pena seguir y apoyar.

¿Las Redes Sociales nos desconectan?

Que su experiencia haya sido negativa no le da el poder ni la autoridad para afirmar sobre la vida y experiencias de otros detrás de las redes sociales.

Fue ella quien se olvidó de abrazar a la gente, fue ella quien se olvidó que tenía gente a su alrededor y de conectar con otros, fue ella quien se aisló en su idea, un tanto exagerada, que estaba en el pináculo del éxito.

Afirmar, no solo que la redes sociales son falsas, sino que también nos desconectan de los demás, me parece erróneo, si bien hay personas que exageran y no despegan sus ojos de una pantalla, hay quienes encontramos día a día en las redes sociales una forma de compartir con los amigos y familiares que tenemos en diferentes países del mundo. Gracias a las redes sociales yo he vivido experiencias increíbles conectando con personas de otros países.

¿Reinventarse para seguir generando ingresos?

Todo esto parece el resultado de un quiebre emocional de una adolescente que está teniendo un arranque impulsivo y que desde un principio ha tenido una errada percepción de lo que es el éxito. Sin embargo, pienso que podría ser un «rebranding», que noe s más que reinventarse a sí misma para buscar nuevas formas de ingreso y para ellos un cambió radical siempre funciona bien para, por medio de la polémica, hacer ruido y atraer a la gente a tu nuevo «lado».

Lo que debemos promover es la conciencia sobre un mejor uso de la mismas. Sin embargo, esto no es más que un reflejo paralelo de los que algunos , aún de manera para mí arcaica, llaman vida offline o vida «real» y hace rato que se perdió esa línea que marcaba el límite entre ambas.

Las caretas siempre han existido, no llegaron con las redes sociales. Cuando tenemos un perfil o cuenta, somos nosotros quienes decidimos qué hacer con este. Essena O’neill tiene que aprender a no generalizar que «las redes sociales son falsas» y que al señalar culpables debemos tener claro: no es el medio, es lo que hacemos con este.