Las cadenas de odios

El odio es un sentimiento despreciable que suele abundar en muchas personas en el mundo entero, además, abundan diferentes tipos de odios pero que igualmente son nocivos para el ser humano y la sociedad en general. En la Venezuela «socialista», el odio ha logrado alargar sus tentáculos en una cantidad importante de ciudadanos que lo hacen ver en la calle, desde el momento en que están en una cola, en una parada de auto-bus o en la sala de emergencia de un hospital.

Las cadenas de odios

La sociedad venezolana tiene unas cadenas de odios que día a día se van alimentando y creciendo, gracias a la polarización y a la desastrosa situación que se vive y que hace imposible, para muchos, mantener la calma. Es alarmante salir a la calle diariamente para hacer las diligencias y trabajos que cada individuo en este país tiene y poder sentir la tensión que en Venezuela se respira; ir en el transporte público un día normal es verdaderamente un absoluto desastre, no sólo por el mal estado del mismo, sino, por todo lo que los ciudadanos hacen y como lo expresan ante los demás. Las discusiones de la situación del país es el pan de cada día en Venezuela, y admito que he caído en esas discusiones muchas veces porque causa indignación ver como tanta ignorancia y desconocimiento real de lo que ocurre hace que, en muchos casos ésta crisis empeore.

La violencia que se vivió el año pasado en el país fue solamente un previo aviso de lo que puede ocurrir en esta nación, si el ejecutivo no hace lo imposible para solucionar tan lamentable crisis que abarca, no sólo la económica y política, sino, la cultural, educativa, hospitalaria y pare de contar, la violencia será imparable.

Las cadenas de odios siguen ganando espacio, la racionalidad parece que sólo es un término y que no esta dispuesta a renacer ni en la derecha ni en la izquierda; los extremos están cegados, unos quieren perpetuarse, aún más en el poder, con una serie de campañas mediáticas donde intentan desmoralizar al otro y ejecutando planes de violencia para distraer de la real situación, pero por el otro lado, un grupo de personeros políticos que parece no tener bien claro cual es su estrategia en pro del desarrollo y solución de lo que tanto nos complica la existencia en Venezuela siguen cayendo en el mismo discurso que en otrora no logró nada.

Los ciudadanos también tenemos un gran deber en nuestro país, también formamos parte de esta sociedad, somos nosotros quienes padecemos la indolencia de un régimen enfrascado en un sistema que no tiene pies ni cabeza, y por supuesto, mucho menos neuronas; la responsabilidad de salvar a éste país es nuestra también, no podemos permitir que el odio siga creciendo y el país hundiéndose más. Si hoy creemos en que algún día llegará un «mesías», estamos errados, aquí los héroes nunca han existido, aquí el culto a la personalidad ha sido un principal problema porque nos han acostumbrado a endiosar a los políticos que salen en la televisión lanzando un discurso populista pero claramente vacío.

Es momento de buscar la racionalidad, la inteligencia y colocarlas a trabajar, el odio que se vive en Venezuela es peligroso, y tal vez muchos aún no han logrado caer en cuenta, pero el odio ha llevado a naciones enteras a guerras civiles y genocidios, no queremos eso para éste país, yo no quiero esto para Venezuela, así como tampoco quiero que por la falta de entendimiento nuestra única salida siga siendo Maiquetía, o nos unimos como pueblo, o nos entierran como cobardes.

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