El gueto venezolano

Sin la intención de crear morbo alguno, porque sé lo que se puede pensar cuando se menciona la palabra «gueto» en distintas partes del mundo, quiero decirles a los que me leen que Venezuela es hoy un gran gueto, no a la altura, a Dios gracia, de los creado por los nazis o los fascistas o los comunistas de la URSS, pero sí al creado por los Socialistas del siglo XXI en América Latina.

El gueto venezolano tiene 16 años de creado, con un comienzo confuso, con un avance poco anti-democrático y con un presente trágico, un gueto que ha sido creado por una cúpula seudo-política formada por, la gran mayoría, seres sin conocimiento alguno de lo que es el «amor» a la patria y mucho menos la «democracia».

Hugo Chávez fundó con mucho entusiasmo ideológico el gran gueto en el que hoy vivimos casi treinta millones de habitantes, donde las diferencias abundan y el odio inoculado es inmenso, pero reparable; Venezuela es un gueto que aún siendo un lugar gobernado por traidores, es un lugar que amo y no quiero dejar, es un país que ha sido golpeado, saqueado y vejado por un régimen bárbaro que hoy está dando «patadas de ahogado» y las escaramuzas internas del partido gobernante son más que obvias.

El gueto venezolano es muy peculiar, abundan personas conformes con el sistema, como abundan millones cansados del mismo, los independientes de ambas posiciones también ganan terreno; el gueto venezolano está lleno de crisis en todos los sentidos, se nos ha saqueado como también se nos ha encerrado y atacado por pensar distinto, pero hoy el gueto venezolano es un espacio geográfico lleno de colas interminables tanto en los supermercados por personas esperanzadas de que en algún momento llegará los alimentos, como en las morgues repletas de familiares llorando sin parar a sus seres queridos asesinados por el hampa que es una de las tantas incongruencias sociales que «gobiernan» a mi Venezuela.

Caminar por las calles del gueto venezolano suele ser un «deporte de alto riesgo», nadie sabe en que momento llegará el mejor postor para robarte y hasta asesinarte por un par de zapatos o cualquier cosa de valor que lleves contigo, caminar es algo difícil por tanta inseguridad pero que aquellos que vivimos en barrios debemos hacer para poder ir y venir de trabajos o centro de estudios.

El Socialismo ha hecho del país de las maravillas, si es que algún día lo fue, un gueto inmenso y triste, donde los ciudadanos pierden largas horas haciendo colas kilométricas por dos kilos de harina o arroz y de vez en mes por un kilo o dos litros de leche. Este sistema fracasó, el Socialismo es atraso, autoritarismo, miseria y pobreza, es todo eso que se repudia por lo ruin y es que, si en algún lado el «Socialismo» triunfó pues debe ser de «admirar», pero aquí, en esta Venezuela, en este gueto fracasó y está de más en decirlo, pero hay que decirlo aún así cuando te acusen de «apátrida» por gritarlo y que todo el mundo lo escuche.

En este gueto seguimos diariamente sobreviviendo al régimen, sí, aunque parezca ilógico somos de esos países que sobrevive y se debe de cuidar del propio gobierno, por más que la intensa propaganda gubernamental intente «echarle tierra» a los problemas que aquí tenemos y difunda por los grandes medios de comunicación que en Venezuela «no pasa nada», sólo es necesario montarse en un autobús o ir a un centro popular para escuchar, muchas veces sin preguntar, a las personas arrepintiéndose y quejándose de haber sido alguna vez seguidores de este sistema; pero por supuesto, la «Nomenklatura» burguesa que controla el gueto venezolano jamás saldrá a las calles ni escuchará criticas porque inmediatamente esas criticas serán acalladas, por las hordas(colectivos) o por el Servicio de inteligencia.

Yo quiero y estoy dispuesto a romper las rejas de este gueto como ciudadano republicano, porque saben, muchas de esas rejas son mentales como por supuesto, no dejan de existir las de hierro, pero la intención de acabar con este gueto son inmensas, porque acabar con este régimen ya sería únicamente con la unidad nacional ya que, la putrefacción del Socialismo en Venezuela, se respira en cualquier lugar.

Romper las rejas mentales es mucho más dificultoso que romper las mismas de hierro, para romper las de hierro sólo es necesario martillo y porra, pero romper las mentales es necesario cultura y educación.

Por: Carlos Guerrero | @SrVenezolano.
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