¿Ser o no ser?

Con mucha frecuencia escucho aquello que ser homosexual es una decisión, como si eso fuera una opción. Lo hacen ver tan fácil como si se tratara de elegir qué ropa usar para una reunión o qué vino llevar para acompañar la cena.

No es que un día te levantas y dices: bueno ya me aburrí de los hombres, a partir de hoy me gustarán las mujeres y seré lesbiana. Eso no funciona así. Nuestra sexualidad está definida desde que nacemos y la llevamos desde muy pequeños. Algunos toman conciencia de ello desde temprana edad y a muchos otros les toma algo más de tiempo. Incluso hay quienes lo saben desde muy jóvenes pero prefieren vivir en el engaño y nunca ser fieles a su realidad por pensar que eso va en contra de lo que se les enseñó en sus casas y las escuelas.

Nacimos y crecimos en una sociedad en la que el patrón a seguir es chico con chica y que en el futuro encontraremos a ese/a que nos complemente, tendremos una familia como la de mamá y papá, y fin de la historia. Sin embargo, llega un punto en el que para muchos de nosotros esa ecuación no termina de encajar y comenzamos a cuestionarnos si realmente eso es así. Entonces comienza ese período en el que descubrimos (no elegimos) cuál es nuestro verdadero objeto del deseo.

Es tan sencillo como reflexionar acerca de la historia de odio y rechazo que ha habido alrededor de los homosexuales desde el comienzo de la historia. Cuántos jóvenes no han muerto en manos de intolerantes, cuántos no han sido abusados en la escuela sólo porque tienen ciertas actitudes femeninas, cuántos incluso no se han suicidado precisamente por ser víctimas de bullying o hasta por miedo de decírselo a sus padres. Hasta vemos familias abandonar a sus hijos sólo porque no encajan dentro del patrón que la misma sociedad ha creado, e impuesto, siendo para ellos una atrocidad que su hija o hijo se enamorara de una persona de su mismo sexo.

Yo me pregunto si esta gente que piensa que ser homosexual es una decisión, cree que todas estas personas serían capaces de decidir serlo a sabiendas de que existe la gran posibilidad de sufrir y atravesar por todas estas situaciones. Sinceramente, ¿quién querría tener que vivir bajo ese yugo, bajo esa angustia, esa sombra y el riesgo de ser rechazado, y maltratado, sólo por ser “diferente”?

No, eso no lo decidimos nosotros. Lo que sí decidimos es cómo asumir nuestra sexualidad, cómo la vivimos día a día y de qué manera nos mostramos a los demás. Incluso decidimos cuánto nos afecta lo que se diga o no de nosotros y cómo nos trate el mundo, pero decidir de quien nos enamoramos, nunca.

Y a aquellos que defienden esa teoría de la decisión, yo les preguntaría: ¿Cuándo, cómo y por qué decidiste ser heterosexual?

Foto: Adn!

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