Siempre he admirado a las personas que disfrutan de la lectura, me genera mucha simpatía ver a alguien inmerso en las páginas de un libro, con expresiones diversas en su rostro que reflejan lo conectado que está con el texto.

leer muchos libros nos hace sabios

Yo disfruto mucho de la lectura, aunque no soy una ávida come-libros. Disfruto leyendo además de libros, posts de blogs especializados en ciertos temas, crónicas periodísticas, etc. Sin embargo, tiende a generarme cierta molestia esa creencia que se tiene sobre las personas que leen muchos libros. Automáticamente se les otorga el calificativo de intelectuales, se les considera personas con una cultura muy elevada.

Lamentablemente no considero que esto sea cierto, conozco mucha gente que devora libros y aún así tienen una cultura general muy baja, su forma de expresarse no denota un vocabulario curado a través de todos los libros que han leído y su ortografía es una pesadilla.

Supongo que es como todo en la vida, cada cosa que hacemos día a día lleva mucho de nuestro sello personal y de nuestra intención. No se trata de acumular libros leídos como trofeos sobre los cuáles vanagloriarse. Se trata de leer para alimentar tu mente, para que cada pequeño universo al que se te invita a entrar en cada libro te deje un aprendizaje.

No tengo la autoridad moral o intelectual para decidir cuáles libros son “buenos” o “malos” pero sí considero que cada quien debe intentar que en su camino de lectura, su criterio se fortalezca, se eduque, y así pueda ir eligiendo cada vez “mejores” libros que no solo les entretengan sino que les ayuden a crecer como personas.

¿De adultos seguimos leyendo los cuentos que leíamos cuando éramos niños? ¡no! porque de eso se trata, de una evolución, de un proceso en el vamos moviéndonos de lo básico a algo cada vez más intrincado. Esto no quiere decir que se abandone el placer por lecturas frescas y básicas, al contrario, es ir sumando y ampliando el gusto.

Considero importante romper con esa creencia que a mayor número de libros leídos, automáticamente se tiene mayor sabiduría o intelectualidad y comenzar a realmente “leer” y asimilar lo leído, internalizar y permitir que de verdad nos transforme. Así la lectura se convertirá más en una carrera por disfrutar lo leído y no una carrera para presumir cuántos libros hemos leído.