Para un gran país, llamado Venezuela:

Bandera de Venezuela 12

Desde hace mucho tiempo aprendí que era amar a éste país, a ésta tierra, a ésta patria que duele hasta en el hígado; que saca una sonrisa con tan sólo escucharla nombrar en el exterior; ésta hermosa tierra que es VENEZUELA y que durante años fue el nido de muchos ciudadanos del mundo que por cuestiones de guerra y conflictos, se refugiaban en éste país que los adoptó como hijos suyo. Hoy escribo éstas líneas con mucho sentimiento, con mucha angustia pero a la vez ganas de dar el todo por el todo, porque nos lo merecemos; y escribo ésta carta a mi país y a todos mis compatriotas: a mis hermanas, a mis vecinos, a mis amigos, a mis conocidos, a los que veo en las calles, con los que me tropiezo caminando para ir a estudiar, hoy les escribo ésta carta a ustedes que, como yo, están cansados de tanto.

Permítanme contarles algo; desde que tengo conciencia, he amado a Venezuela como a mi propia madre, he palpado su llano, sus tierras y aún me falta mucho por sentir de nuestro país, sí, porque es NUESTRO país, de ti, de mí y de todo aquel que viva aquí o éste fuera, pero tenga a Venezuela en su corazón siempre. Cuando somos niños y empezamos a ir a la escuela, nos enseñan el valor del himno, de la bandera, de nuestro territorio, pero hay algo que no nos enseñan, es el valor de la gente, de nosotros, de éstos habitantes que hoy se encuentran en un largo sufrimiento porque no encuentra la medicina que sus hijos necesitan para tratar el cáncer o de aquel que está haciendo una cola, en estos momentos, para poder comprarle pañales o leche a sus hijos, no nos enseñan el valor humano que es el verdadero potencial que tiene un país, más allá de su territorio, nos han censurado el valor que tenemos para poder salir y expresar que sentimos y que somos.

Venezuela, amigos míos, se nos está yendo de las manos; nos estamos perdiendo Canaima, Margarita, Los Andes, las playas de Falcón y hasta la Sierra de Perijá, porque estamos siendo expulsados de nuestro país a causa de una voraz crisis que no perdona tinte político.

Ésta carta a Venezuela y a todos los venezolanos, no la escribe un burgués, un lacayo o un «fascista», éstas líneas las escribe un venezolano, de 18 años, un estudiante, un hijo, un hermano, un amigo, un apasionado por ésta patria que tanto sufre, soy yo, un chamo más que se levanta temprano para ir a la universidad, un chamo que quiere ver a su país unido, sin más odio ni violencia, porque de nada beneficia al pueblo, solamente perpetua por la fuerza a un grupo de pillos que te manipulan y claman que votes por ellos cuando utilizan los recursos del estado y más, con tal de que le des un «chance» y ellos sigan llenado sus bolsillos.

Mientras escribo, recuerdo aquella hermosa canción del Tío Simón que dice «Si mi querencia es el monte y mi fuerza un cimarrón, ¿cómo no quieres que cante como canta un corazón?», quiero que nuestros corazones canten, Venezuela, quiero que nuestros miedos y temores desaparezcan porque no podemos seguir siendo sumisos ante el poder, que no es eterno si nosotros le damos un alto; basta ya, Venezuela, que te sigan desangrando, que tus hijos se vayan al exilio, los maten en las calles por un reloj o la califiquen de «apátrida» por pensar diferente, basta ya Venezuela, no podemos seguir siendo nosotros, la tierra de tantos libertadores, los que hoy nos encontremos subyugados, basta ya que desde la Presidencia de la república, se decida quien es «venezolano» y quien no.

Sólo faltan cinco días para las elecciones parlamentarias, donde la Oposición-que critico pero por la cual votaré- lleva las de ganar y donde el oficialismo-al cual me opongo totalmente- esta desesperado por ganar «como sea», cuya frase ya se cobró la vida de un venezolano, de un padre de familia que después de asesinado, ha sido difamado por los canales del estado que son controlados por el poder comunicacional del régimen.

Faltando escasos días para las elecciones, quisiera reflexionar y llamar a la reflexión nacional, sé que la gran mayoría está cansada, se hartó de hacer colas, de que lo roben, de que su sueldo no le alcance para subsistir, sé que estamos cansados de que luego de graduarnos no encontremos trabajo y tengamos que tomar la penosa decisión de irnos, sé que ya no soportamos tanta división, sé que ya es hora de reaccionar por nuestra generación y las generaciones que vienen, porque es el momento de alzarnos en VOTOS, en defender los votos, en decirle al régimen que tú, Venezuela, estás cansada y quieres un CAMBIO.

Con todo el amor que te tengo Venezuela, con las lágrimas que muchos hemos derramado por ti, vamos a votar, vamos a salir el 6 de Diciembre a demostrarte que así como votamos, vamos a defenderte donde sea, porque si ésta elección es arrebatada, nuestro futuro será encarcelado; llamo a todos los venezolanos a VOTAR, a expresarse y no dejar que otros facinerosos decidan por ustedes y por el futuro que, estoy seguro, nos espera luego del 6D, porque comienza el cambio, el cambio que traerá consigo muchos más y que levantarán la cabeza de esta patria. Sin más nada, sólo pido VOTAR y DEFENDER, cuando la patria llama, no hay excusa que nos impida atenderle.