Hoy Bassil Da Costa estaría cumpliendo 24 años. El 12 de febrero, mientras protestaba por un mejor país –o eso creía- una bala atravesó su cabeza y lo mató. Hay algunos “detenidos”, pero no hay sentencia en ellos. La investigación para asesinatos de venezolanos “comunes” no es tan rápida como la de otros venezolanos un poco más famosos. No conocía a Bassil, solo sé que es primo lejano de unos pseudo-primos míos, de eso que uno adopta en la vida porque tu papá adoptó a un amigo como hermano. Eso es lo que hacemos en Venezuela, siempre queremos ser todos familia de todos. No sé qué hizo Bassil el 12 de febrero, pero se los voy a narrar porque por muchos años yo fui igual que él. Se despertó temprano, seguramente pasó la noche cuadrando con sus amigos dónde se verían. Por la forma en que reaccionó, podría decirles que Bassil estuvo leyendo las noticias por unos días, enterándose de todo. Tenía una idea más o menos clara de lo que pasaría. La noche anterior los colectivos habían atacado la Universidad Santa Rosa de Lima. La marcha llegó al Ministerio Público y Bassil gritaba consignas, estoy casi segura que mientras lo hacía pensaba en planes de salida. En realidad no lo conocí, solo lo imagino como me imagino a mí cuando tenía veinte años y pensaba que con una piedra cambiaría el mundo, a pesar de que mi abuelo –ex comunista- me dijo que eso no será así.

Cuando todo comenzó a ponerse tenso, cuando uno grupo de nosotros corrió porque otros corrían, él fue de los que siguió adelante; lo imagino porque si no, él hoy estaría cumpliendo 24 años. En Twitter leí a una muchacha que comentaba: “Dejen de decir que Bassil es un héroe, es una víctima, no un héroe. Él no dio su vida voluntariamente, a él LO MATARON”, también dijo: “Estoy segura que si lo apuntaban y le preguntaban: ‘¿tu vida o Venezuela?’ Escogía su vida”.

Un poco después de las 3:30 pm, una bala de la misma arma que mataría a Juancho Montoya, le atravesó el cerebro. Bassil fue cargado por sus compañeros, gente a la que no conocía como Robert Redman, por ejemplo, quién murió ese mismo día, pero en la noche. Fue llevado al Vargas y ahí murió. Bassil dejó de respirar, probablemente en sus últimos minutos de consciencia no entendía que pasaba, pero en su corazón sentía que su muerte valdría la pena.

Hoy Bassil es una consigna, es una foto en Twitter, es un stencil en la calle, es un homenaje en una barra de fútbol, es un venezolano menos que murió por la violencia política en Venezuela, es un hijo menos, un hermano que no está, un amigo que nunca volverá. Bassil podría ser fácilmente un motivo de lucha.

Para mi Bassil es indignación, es rabia, es frustración. Es un motivo de lucha, como lo es el papá de Redman cada vez que lo veo en una foto, como lo es saber que en este momento asesinan a otro venezolano, no-famoso que tampoco tendrá responsables.

Pensar que hoy Bassil estaría cumpliendo 24 años…

Foto original: @por_puesto en Twitter