Con frecuencia, tengo la sensación de que hay un grupo de personas que se llaman a sí mismos opositoras pero en realidad, lo que menos parece interesarles es que la situación que atravesamos se solucione de manera pacífica. Tampoco les interesan temas críticos como la liberación de los presos políticos, encontrar un punto de encuentro e incluso, la negociación como vehículo legítimo de la resolución del conflicto que vivimos. En realidad, necesitan tener mártires.

Durante los últimos años de luchas y protestas he aprendido lo suficiente para hablar con propiedad sobre el tema. En casi 4 años nunca he tocado el tema de Franklin Brito, y no por un tema de autocensura. Simplemente él me dejó muchas enseñanzas, tristezas y dolor y, en respeto a la gran persona que fue, jamás lo usaría como mártir ni como bandera política.

Franklin era un hombre sumamente espiritual y los que tuvimos la suerte de conocerlo y de conversar con él, sabemos perfectamente que a pesar del abuso que sufrió jamas le tuvo rencor a Chávez. Confieso que me desesperaba un poco su actitud pacifista pero 5 años después me doy cuenta de que aprendí muchísimo de él.

En esa época pasaba varios días de la semana en frente al edificio de la OEA, Caracas, en solidaridad con la lucha de Franklin Brito. Me sentaba religiosamente a pedirle que levantara la huelga y a decirle que habían muchas formas de seguir luchando. Recuerdo como con su voz muy calmada que decía “Mija, ésta es la lucha que conozco y si me toca irme me tocará, pero mis principios no me dejan desistir”, siempre calmado con esa paz que transmitía, terminaba convenciéndome y salía de allí con muchísima fuerza de seguir luchando junto a él para que le solucionaran sus peticiones.

Lo que vino después todos lo sabemos, le solucionaron -entre comillas- su problema, él no aceptó las condiciones que le dieron, decidió volver a la huelga de hambre, y yo decidí retirarme. Simplemente sabía cual sería el desenlace y yo necesitaba que Franklin viviera, con sus tierras o no. Mi deseo era que viera crecer a sus hijos y su nieto y que estuviera con Elena muchos años mas.

Nunca deje de preocuparme, en silencio me informaba a diario de que sucedía con Franklin y vi claramente como muchos se aprovecharon de él para tener una bandera política. Sola en mi casa pensaba cómo no tenían la mínima idea de que eso justamente era lo él no quería.

Pero ya Brito estaba debilitado. Muchos días sin comer, y supongo que su fuerza interna bajó y terminó claudicando en sus principios y aceptando que lo usaran como mártir. Ya Franklin murió y no podemos hacer nada.

Decidí hablar de esto por Iván Simonovis y los otros presos políticos. Leo asombrada como la gente desecha cualquier propuesta para que se de la amnistía. Antes de que comenzara el dialogo empezaron a atacar el proceso, cuando era obvio que no nos iban a dar la amnistía de buenas a primeras.

Si no entendemos lo que sucede, difícilmente podremos colaborar para que se solucione. La bandera política del gobierno para sus seguidores radicales son precisamente los presos políticos, y en especial Simonovis. El costo de soltarlo es muy grande y por eso el camino hacia la amnistía tendrá miles de obstáculos. Era ridículo pensar que lo harían en 24 horas, pero lo que me duele e impacta es leer a nuestros radicales casi celebrando que no se hubiera dado. Es como revivir lo que viví con Brito.

Prefieren tener la razón, que ver a Iván Simonovis libre y reunido con su familia, y no dejo de pensar en Franklin y me viene a la mente que si hace 5 años a Brito le hubieran entregado las tierras, para muchos sería un traidor y me aterro solo de pensar en lo que se han convertido. En realidad muchas personas solo piensan en solucionar las cosas como a ellos les parece que deberían de ser y no que se solucionen de otra manera. El radical, necesita un escenario de crisis, porque si no, su existencia no tendría sentido. Al final no quieren que nada se solucione, necesitan mártires y caos, no quieren al país ni su evolución, necesitan conflicto.

Por mi parte, sé que la mayoría de los venezolanos de lado y lado desean que las cosas se solucionen y que liberen a los presos políticos, pero ese grupo que necesita mártires hace mucho ruido y confieso que me da terror que eso se contagie.

Si tengo que salir a tocar timbres y a convencer a la gente para que firmen la solicitud de amnistía lo haré, por Iván, por Leopoldo, por Ceballos, por Scarano, por los otros policías metropolitanos, y por los jóvenes presos injustamente. Yo no le temo a las listas y tampoco quiero mártires. Necesito a todos libres y fuertes para seguir luchando por la Venezuela que sueño y si eso no funciona, apoyaré la solución que venga.

La situación que atravesamos necesita un país de ideas, de propuestas, de condiciones y sobre todo, de comprensión de la identidad del venezolano y el motivo del proceso político que atravesamos. Y la respuesta, sin duda, no es la violencia.

Imagen: StockMonkeys.com