Si algo me parece invaluable de un tiempo para acá es poder discutir, de manera civilizada y cordial, con gente que piensa diferente, entendiendo que si estamos en aceras opuestas, la solución no es gritarnos desde nuestros extremos, sino caminar hasta un punto medio y conversar.

Pienso que el diálogo hace falta, pero no entre líderes, sino entre pueblo. Que podamos expresar lo que nos preocupa genuinamente, y sobre todo, que podamos ejercitar ese cada vez más escaso don que tenemos, que es escuchar. Por ello, a medida que la situación del país se ha ido complicando y que parece haberse escapado de las manos, he intentado dialogar con quienes piensan totalmente distinto a mi, para entender lo que ocurre.

Muchos defensores del gobierno y la revolución están de acuerdo en que hay bastantes razones por las cuales reclamar. A todos les golpea la inflación, la escasez y la inseguridad, por ejemplo, y no todos piensan que está bien acostumbrarse a eso. No todos se creen que el imperio esté detrás de cada uno de los problemas, aunque sí piensen que países como Estados Unidos están interesados en desestabilizar una revolución en curso.

Quienes consulté están de acuerdo, sin excepción, en que los grupos armados no deben existir, defiendan a quien defiendan, y que un policía o militar que cometa excesos, debe ir preso y ser juzgado. Pero también opinan que quien por poner una barricada de protesta atente contra la vida o seguridad de otro ciudadano, debe ser juzgado de igual manera. Y yo, francamente, coincido con eso.

En el país hay muchísimas razones para protestar y muchísimas exigencias que hacer. Pero, por ahora, sacar al presidente en ejercicio no es una de ellas. La renovación de autoridades de algunos poderes, tales como Consejo Nacional Electoral, Tribunal Supremo de Justicia o Contraloría General de la República, sí lo son.

¿Podemos enumerar las razones para protestar?

Sí, aunque éstas sean muchísimas. Hay una iniciativa relativamente reciente en SoloPromesas.Com que está enumerando promesas hechas por gobernantes a todos los niveles (y de todas las tendencias), con su respectiva «fecha de vencimiento», muchas de las cuales ya han expirado. Sería interesante que una a una, las promesas no cumplidas se usen para volanteo y difusión por redes sociales. Y que además se las recordemos a quienes serían beneficiarios, por ejemplo, de una solución habitacional que nunca se culminó.

¿Podemos además hacer propuestas constructivas?

Seguro que sí. Desde los líderes políticos y sociales hasta nosotros, ciudadanos de a pie, podemos hacer propuestas de soluciones para el país, y además deberíamos registrarlas igualmente. Sería genial que además de un sitio web llamado SoloPromesas, existiera uno llamado SoloPropuestas, donde se registren cada una de éstas y se pueda votar por ellas y comentarlas. Donde la gente pueda obtener esta información y volantearla, difundirla. Y las que sean mejor aceptadas, se conviertan en exigencias del pueblo hacia el gobierno.

Es verdad que el gobierno no quiere gobernar, sino mantenerse en el poder (que sí, son dos cosas muy diferentes), pero también es verdad que demostrar que el emperador está desnudo lo dejaría en evidencia ante todos, oficialistas y opositores. Si eres de los que crees que ningún oficialista cambiaría de opinión simplemente demostrándole que el gobierno es incapaz, te sorprenderías al descubrir lo contrario. Pero, trancando calles y vandalizando propiedad pública o privada, lo único que haces es darle excusas al gobierno para su incapacidad, y generar miedo en la gente de la acera de en frente acerca de «que pasaría si esta gente llega al poder». Sí, el mismo miedo que te produjo a ti un intento de golpe de estado un 4 de febrero hace bastantes años ya. Quienes quieren protestar deberían pensar menos en trancar calles y quemar cosas y aprender un poco de la marcha de la sal, por ejemplo. Ese sí fue un verdadero 350.

¿Dejamos de protestar entonces?

No, para nada. La protesta es totalmente válida, y además necesaria, cuando se trata de pedir reivindicaciones justas y reales. El gobierno de turno, de la tendencia que sea, es responsable directo del déficit de importaciones, por tener el monopolio de las divisas extranjeras. El gobierno es responsable de la (casi) nula producción, cuando ha nacionalizado la mitad de los medios de producción que hoy en día están inoperantes. El gobierno es responsable directo del control de la inflación, sobre todo cuando mantiene un control sobre la mayoría de los rubros de primera necesidad. El gobierno es responsable de la seguridad pública, sobre todo cuando tiene control total del sistema judicial que casi garantiza la impunidad a los delincuentes. El gobierno es responsable de que existan personas o grupos armados parapoliciales o paramilitares, haciendo lo que les de la gana, porque es el garante de la paz y la seguridad de cada uno de los ciudadanos.

El 1×10 de la protesta propositiva

Las acciones de calle son importantes, pero calle no es sólo llevar banderas y gritar consignas. Si cada uno de nosotros hiciera una lista de 10 personas a quienes convencer y nos dedicáramos una semana a explicarle a esas 10 personas qué es lo que está mal, por qué el gobierno es el responsable y cuáles son las formas de resolverlo, aún con un éxito moderado, tendríamos 5 personas cada semana, sumadas a exigirle al gobierno que haga las cosas bien. No que se vaya ya, sino que haga las cosas bien.

Seguramente esto es más difícil que llevar a 10 amigos suyos, ya convencidos, a marchar y gritar consignas, pero seguramente mucho más efectivo en el mediano plazo. En una o dos semanas tendrá usted no 10, sino 15 o 20, dispuestos a ir acompañarlo a exigirle al gobierno que trabaje.

De este modo su trabajo diario de protesta sería sumarle gente a esta protesta. Gente que tiene sus mismos problemas, o quizás otros que valga la pena reclamar también. Y sí, mantener acciones de calle: marchas, plantones, asambleas de ciudadanos en la calle para discutir estas propuestas y reclamos, donde se oiga a todos. ¿Hablan de gobierno de calle? Hagamos exigencias de calle, en la calle. ¿Hablan de incluir al pueblo? Incluyamos nosotros al pueblo, porque la realidad es que todos somos pueblo. Y que todo el pueblo se dé cuenta de quién es el que no escucha.

Pero, ¿y si el gobierno igual no arregla nada?

Posiblemente quien esté leyendo esto pensará que no hay manera de que el gobierno arregle los problemas, y que la única solución a la situación, es la renuncia del presidente. Déjeme decirle algo: yo no sé si eso vaya a pasar o no, por los caminos que vamos, pero si usted sigue pensando en una solución estilo Ucrania, le recuerdo que esas soluciones no arreglan nada de la noche a la mañana. Si no me cree busque noticias de Ucrania en Google, que es más confiable que algunos profetas que andan por ahí.

Si el gobierno no arregla nada para nadie, pues sí, es probable que tenga que irse, pero por presión de todo un país ante su propia incapacidad e inoperancia, y sin excusas de golpe de estado o injerencia extranjera.  Y cuando hablo de todo un país, hablo de todo, no de la mitad que vota en contra en unas elecciones.

Y sí, yo opino que el gobierno es malo, prepotente, abusador y excluyente. Pero para demostrar que el emperador está desnudo, hay que dejarlo desfilar sólo, a la vista de todos. La violencia y exigencias de «vete ya» no hacen más que esconderlo tras una multitud, que no deja ver con claridad. Y así, no me dan chance de convencer a nadie, de que es el gobierno, por si mismo y sin ayuda de nadie, que no es capaz de resolver los problemas básicos de un país en crisis.

Notas finales:

  • El autor no tiene ningún tipo de afiliación con el proyecto SoloPromesas, ni conocimiento de quienes llevan a cabo este proyecto.
  • Si usted necesita herramientas para comenzar a dialogar con quien no piensa igual a usted, le recomiendo la iniciativa Reconocernos. Y recuerde, diálogo no es sólo convencer, es también escuchar y entender que los demás también pueden tener la razón.
Foto: sirmrs28