Tras el terrible homicidio de Mónica Spear y su esposo, son muchos los venezolanos que entre la rabia y la preocupación se debaten entre la idea de irse o quedarse en el país, no porque sea la opción más práctica, sino por la necesidad de sentir seguridad y ¿por qué no? recobrar la esperanza después de 15 años no solo de inseguridad, también escasez, abusos y caos.

Quien escribe, siempre pensaba que a pesar de las dificultades que uno podía tener en su país, no había como estar en casa, que Venezuela pese a todo pronóstico era un país de oportunidades y en medio de difíciles momentos aguardaba el anhelo de experimentar un cambio de régimen. Sin embargo, tener que salir de Radio Caracas Televisión tras el último cierre, lugar donde visualizaba realizar toda mi carrera profesional, fue la verdadera «guerra económica» y emocional que desarrolló un particular desarraigo, un sentimiento que no conocía.

Cosas simples que algunas vez fueron cotidianas o seguras como por ejemplo, montarse en el metro, se convirtió en una pesadilla, vagones sin aire, robo, gente que se empuja sin derecho a quejarse, retrasos y cada vez más gente pidiendo dinero, se transformó en una pesadilla de la que resistía asumir como costumbre. Que te roben y no tener a que instancia a donde acudir puesto que «normal, menos mal que no te pasó nada» cuando realmente estaba pasando era algo incompresible e inaceptable.

Conocer algunas organizaciones políticas también fueron elementos de preocupación, muchas ansias de poder sin el certero interés de querer a Venezuela significó otro elemento que impulsaba cualquier decisión sobre el futuro. Quizá alguien ha vivido similares experiencias y mientras unos resisten, otros toman la opción de buscar nuevos horizontes. Lo ideal no sería dejar el país en manos de los destructores, pero si usted siente que quiere vivir al menos con más seguridad no tiene nada negativo intentar esa búsqueda. Sin desespero, con seguridad, persistencia y fe.

Si usted es de los que cree que las situaciones difíciles que lamentablemente vive Venezuela, le dan más impulso y ganas para luchar, vaya un reconocimiento a su compromiso y voluntad para estimular la esperanza que tanto hace falta,  no obstante, eso no quiere decir que usted sea más venezolano que el que optó por buscar otros rumbos. También están los que no tienen las posibilidades de salir, por familia, dinero, trabajo, etc. Lo importante es que en medio del decisión que tome cada venezolano frente a un contexto tan adverso, se pueda preservar el respeto (que tanto se ha perdido) por la posición que asuma cada ciudadano, sería un buen comienzo que promueve ese deseo que tienen un gran número de ciudadanos quienes afirman estar cansados de la confrontación. En sus manos está el presente, y posible futuro .

Imagen original: joan_rodes en Flickr